Poco a poco las mujeres van adquiriendo conciencia de la importancia que para su bienestar tanto físico como psíquico tiene el suelo pélvico. Con ese nombre conocemos al conjunto de músculos y ligamentos que, cerrando la cavidad abdominal en su parte inferior, sirven para sostener los llamados órganos pélvicos (útero y vagina, recto y vejiga y uretra) en la posición adecuada para que puedan funcionar correctamente. El debilitamiento del suelo pélvico puede provocar incontinencia urinaria, caídas de los órganos anteriormente citados, dolores varios y alguna que otra disfunción sexual. Uno de los métodos más aconsejados por sexólogos y ginecólogos para reforzar el suelo pélvico se fundamenta en el uso de las llamadas bolas chinas.

¿Por qué, además de en las farmacias, las bolas chinas pueden conseguirse en los sex shops? Porque, además de sus efectos terapéuticos y médicos, el uso de las bolas chinas pueden tener un efecto directamente beneficioso sobre la vida sexual. Por eso puede entenderse como una especie de juguete erótico. Esas disfunciones sexuales de las que hablábamos pueden corregirse y, al mismo tiempo, el fortalecimiento de la musculatura pélvica y la estimulación de las paredes de la vagina (que revertirá en un aumento de la lubricación natural de la misma), pueden conducir a la consecución de orgasmos más intensos y duraderos.

¿Qué son las bolas chinas? Solemos imaginar este objeto como dos bolas unidas por un cordel, pero también pueden venir presentadas como un kit de bolas de distinto peso y tamaño que pueden
usarse solas o en pareja. ¿Qué determinará una opción u otra? Fundamentalmente, la edad, el tamaño de la vagina y el hecho de que la mujer que vaya a usarlas haya sido o no madre natural. Por regla general, una mujer joven puede iniciarse en el uso de las bolas chinas con una pareja de bolas. En el caso de una mujer que haya alumbrado en una o dos ocasiones, sin embargo, se recomienda que se inicie en el uso de las bolas chinas con una sola bola.

Es importante que éstas no sean de un material poroso. La silicona o el elastomed son dos materiales idóneos. La limpieza de la silicona y su acción protectora sobre la flora vaginal la convierten en un material idóneo para elaborar las bolas chinas.

¿Cómo se usan las bolas chinas? La forma de usarlas es muy sencilla. Basta con poner un poco de lubricante en un extremo de la bola para introducirla en la vagina. Para hacerlo, la mujer debe buscar la postura que le resulte más cómoda. Si las bolas son de silicona, el lubricante a utilizar será un lubricante con base de agua. Las bolas, lógicamente, deben estar completamente limpias. Nunca está de más esterilizarlas con agua hirviendo de tanto en tanto, pero su limpieza habitual puede limitarse al uso de agua y jabón y a un perfecto secado de las mismas. Guardarlas en un lugar limpio y alejado del polvo (una bolsa de tela puede servir) es fundamental para evitar posibles infecciones.

Una vez introducida en la vagina, la mujer deberá mantenerse erguida y desplazarse durante unos 15 o 20 minutos. Al ponerse en pie, los músculos pélvicos se activarán y actuarán para evitar que ese cuerpo extraño que se haya dentro de la vagina pueda caer. Ese ejercicio será el que acabará fortaleciéndolos. Al principio, este ejercicio debe realizarse tres días a la semana. Después, progresivamente, se irá incrementando el número de días hasta convertir el ejercicio con bolas chinas en un ejercicio diario. La aparición de agujetas debe, en todo caso, implicar un descanso de uno o dos días.

El fortalecimiento de los músculos pélvicos y de los que rodean las paredes de la vagina gracias al uso de las bolas chinas redundan en unas relaciones sexuales más intensas y placenteras.

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