La investigación en tratamientos para la disfunción eréctil (DE) ha avanzado notablemente en los últimos años, con un marcado interés por las estrategias regenerativas y combinadas. Estas innovaciones buscan ir más allá del control sintomático logrado por los inhibidores de la PDE5, intentando reparar o regenerar la fisiopatología subyacente, sobre todo en pacientes con etiología vasculogénica o neurológica.

Al mismo tiempo, la evidencia disponible es heterogénea: varios metaanálisis y ensayos controlados aleatorizados (ECA) recientes muestran resultados prometedores en puntuaciones como el IIEF, pero también resaltan la necesidad de ensayos más grandes, protocolos estandarizados y seguimiento a largo plazo para confirmar eficacia y seguridad. A continuación se revisan las principales innovaciones y su estado actual de evidencia.

Terapias con plasma rico en plaquetas (PRP)

El PRP ha ganado atención como tratamiento regenerativo para la DE al aportar factores de crecimiento locales que podrían mejorar la angiogénesis y la reparación tisular. Meta-análisis publicados en 2024 y 2025 reportan mejorías en IIEF frente a controles, aunque con alta heterogeneidad entre estudios (PLoS One, nov 2024; revisión RCTs 2024) (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39541282/).

En la práctica clínica, la conclusión práctica de estos trabajos es que «PRP parece efectivo, pero hacen falta ensayos grandes y de mayor calidad». Las diferencias en las técnicas de obtención, dosis y números de aplicaciones dificultan la comparación entre estudios.

Por tanto, PRP es una opción prometedora especialmente en centros especializados, pero su empleo generalizado debe acompañarse de consentimiento informado claro sobre la naturaleza experimental relativa y la incertidumbre respecto a la durabilidad del beneficio.

Ondas de choque de baja intensidad (Li-ESWT) y combinaciones con PRP

La terapia de ondas de choque de baja intensidad (Li-ESWT o LI-ESWT) cuenta con múltiples revisiones sistemáticas y ECA que apoyan su eficacia y seguridad en la DE de origen vasculogénico, con mejoras en IIEF especialmente en DE leve a moderada (revisiones 2019, 2026; BMC Urol 2024 y metaanálisis 2022).

Sin embargo, persisten limitaciones: heterogeneidad en protocolos (energía, número de sesiones y puntos de aplicación) y en la selección de pacientes. Esto ha motivado estudios que combinan Li-ESWT con otras modalidades para potenciar el efecto regenerativo.

Un metaanálisis de 2025 que integró 7 ECA sugiere que añadir PRP a Li-SWT mejora las puntuaciones de IIEF a las 12 y 24 semanas frente a Li-SWT sola, aunque hacen falta datos a más largo plazo para evaluar la sostenibilidad de la respuesta (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40037837/).

Terapia celular con células madre (MSC) y exosomas

Las terapias basadas en células madre mesenquimales (MSC) han mostrado en revisiones y metaanálisis clínicos hasta 2025 mejoras en IIEF, EHS y parámetros hemodinámicos (PSV) a los 6 meses en estudios controlados pequeños. Estos trabajos apuntan a una señal de eficacia, pero subrayan la necesidad de ECA más amplios y con seguimiento prolongado (BMC Urol 2025).

Paralelamente, los exosomas o vesículas extracelulares derivadas de MSC emergen como alternativa «sin células», con evidencia preclínica creciente (modelos en ratas) que sugiere mejora funcional y reducción de fibrosis mediada por miRNA. Los estudios preclínicos y algunos trabajos iniciales (2023, 2025) proponen menor riesgo teórico frente a la terapia celular, aunque la aplicación clínica todavía es temprana (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9978599/).

En conjunto, las terapias celulares y de exosomas representan una frontera prometedora de la medicina regenerativa en DE, pero siguen clasificadas en gran medida como experimentales hasta obtener ECA robustos y datos de seguridad a largo plazo.

Terapia génica y moduladores de la vía NO-cGMP

La terapia génica investigacional ha vuelto al foco con vectores y genes dirigidos a mejorar la señalización del óxido nítrico y la relajación trabecular. Ejemplos incluyen programas como hMaxi-K / URO-902, con ensayos fase 2a de inyección intracavernosa completados que reportaron tolerabilidad aceptable y ausencia de eventos adversos relacionados con la transferencia génica, aunque los resultados clínicos son preliminares (registro ClinicalTrials.gov NCT02713789).

Por otro lado, los estimuladores/activadores de la guanilato ciclasa soluble (sGC) representan una vía farmacológica alternativa a los PDE5‑i. Agentes como vericiguat y riociguat han sido estudiados en modelos preclínicos y en fases tempranas; la evidencia en DE permanece preliminar pero conceptualmente atractiva al apuntar la vía NO-cGMP desde otro ángulo (revisiones y abstracts 2022, 2024) (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9862932/).

Estas aproximaciones farmacológicas y genéticas podrían beneficiar a pacientes refractarios a terapias convencionales, siempre que futuros estudios confirmen eficacia y seguridad a largo plazo.

Tópicos y cremas con vasodilatadores

El desarrollo de formulaciones tópicas busca reducir la exposición sistémica y efectos adversos asociados a los tratamientos orales. Alprostadil tópico (Vitaros) está aprobado en Canadá y en varios países europeos, aunque la FDA rechazó previamente su solicitud en EE. UU. por motivos regulatorios (datos Health Canada / aprobaciones europeas Vitaros).

También hay interés en cremas de sildenafil y otras formulaciones tópicas: estudios fase 2b (principalmente en mujeres con FSAD) han mostrado buena tolerabilidad y señales de eficacia, lo que genera interés por adaptar estas formulaciones al tratamiento de la DE con menor absorción sistémica (datos Daré Bioscience sobre sildenafil cream).

Las terapias tópicas podrían ofrecer una alternativa útil para pacientes con contraindicaciones a PDE5‑i orales o con eventos adversos, aunque su eficacia comparada y perfil de seguridad requieren confirmación en ECA específicos para hombres con DE.

Implantes peneanos: avances técnicos y reducción de infecciones

Los implantes peneanos (inflables y semirrígidos) siguen siendo la solución definitiva para pacientes con fracaso terapéutico médico o indicación quirúrgica. En los últimos años se han introducido recubrimientos antimicrobianos (p. ej. InhibiZone), superficies hidrofílicas que reabsorben antibióticos, y nuevas bombas como la TENACIO pump, mejorando manejo y durabilidad.

Investigaciones recientes sobre soluciones de inmersión/irrigación intraoperatoria y protocolos de control de biofilm han mostrado reducción significativa en tasas de infección de implantes, uno de los principales problemas históricos de este procedimiento (pubmed 38979774; revisiones Int J Impot Res 2025).

Estos avances técnicos han mejorado los resultados funcionales y la satisfacción del paciente, consolidando los implantes como una opción fiable cuando otras terapias no son efectivas o están contraindicadas.

Neuromodulación y estimulación nerviosa

La neuromodulación , incluyendo estimulación sacra, pudendal, tibial y estimulación espinal transcutánea, está siendo explorada como terapia para DE, especialmente en etiologías neurológicas (lesión medular, esclerosis múltiple, neuropatía). Estudios emergentes en 2023 y 2025 reportan señales de mejora en función sexual en determinados subgrupos (ver reseñas y ensayos en curso, registro SCONE/TSCS).

La evidencia aún es heterogénea respecto a protocolos (frecuencia, duración, modo de estimulación) y poblaciones reclutadas, lo que complica recomendaciones generales. No obstante, la técnica ofrece una vía no invasiva o mínimamente invasiva con potencial para recuperación neurogénica de la erección en pacientes seleccionados (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12858101/).

Futuros ensayos estandarizados ayudarán a definir quiénes son los candidatos ideales, parámetros óptimos y la duración esperable del beneficio.

Tendencias clínicas: combinaciones, estandarización y selección del paciente

Un rasgo distintivo de la investigación reciente es el aumento de estudios aleatorizados controlados en terapias regenerativas y combinadas (Li‑ESWT, PRP, PRP+Li‑SWT, MSCs) durante los últimos 3 años. Esta tendencia refleja un cambio hacia estrategias multimodales que intentan potenciar respuestas y extender la duración del efecto.

No obstante, los metaanálisis recientes insisten en la urgencia de estandarizar protocolos, criterios de selección y desenlaces clínicos. La heterogeneidad actual impide extrapolar resultados con confianza entre centros y poblaciones. En la práctica, la presencia de comorbilidades como diabetes y enfermedad cardiovascular , con una prevalencia muy alta de DE en hombres diabéticos (~65.8%), condiciona la elección terapéutica y el pronóstico (revisiones 2023, 2024 sobre carga de enfermedad) (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11472474/).

En resumen, «la evidencia apoya resultados prometedores para terapias regenerativas (PRP, células madre, exosomas) y Li‑ESWT, pero se necesitan ECA más grandes, estandarizados y con seguimiento a largo plazo para confirmar eficacia clínica duradera» (conclusiones resumidas de metaanálisis y revisiones 2024, 2025) (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39541282/).

En conclusión, la gestión de la disfunción eréctil está entrando en una nueva era que combina tratamientos farmacológicos, regenerativos, tópicos, neuroestimuladores y mejoras quirúrgicas. Muchas de estas opciones muestran señales positivas en ensayos tempranos o preclínicos, pero la traducción a la práctica clínica generalizada exige prudencia y evidencia más sólida.

Para los clínicos y pacientes, es clave individualizar la elección terapéutica considerando la etiología (p. ej. vasculogénica, neurogénica), comorbilidades como la diabetes y las expectativas sobre riesgos y beneficios. La participación en ensayos clínicos bien diseñados seguirá siendo esencial para consolidar estas innovaciones y ofrecer tratamientos basados en evidencia de alta calidad.